ALMUDAINA
Almudaina necesitaba una marca que se sintiera elegante sin ser fría, contemporánea sin perder raíz. Desarrollé el universo completo: identidad, tono, sistema gráfico y una narrativa visual consistente para que todo —desde una story hasta una carta— hablara el mismo idioma.
Reto: convertir un restaurante en una marca reconocible, coherente y deseable.
Mi rol: dirección creativa + branding + estrategia de contenido.
Entregables: identidad visual, tono, campañas, diseño editorial (carta/piezas), dirección de arte para foto/vídeo.
Resultado: comunicación más sólida y uniforme; percepción más premium; contenido con identidad propia.























